Warupe.

nevver:

Tattoo You

Played 11 Times

Kopecky Family Band - “Heartbeat”

(Source: grindlebone)

Ace Reporter - “Untouched and Arrived”

(Source: tocando-las-nubes, via esloqehay)

(Source: ienamora-isognare, via morropico)

No words.
All The Words.
Words Are Cheap.
Weapons of Mass Creation.
lovequotesrus:

EVERYTHING LOVE

Letras Prófugas-.

Recuerdo que solía tener muchas letras, tantas, que tenía que amontonarlas por los rincones de la casa para que no estorbaran el tránsito cotidiano. A veces, cuando abría una ventana, algunas de esas letras salían volando impulsadas por el viento y no volvían más nunca. Pero no me importaba. El inventario de letras que tenía a mi disposición era tan abundante que podía permitirme la disidencia de alguna que otra letra rebelde.

En ocasiones, encontraba las letras apiladas en los lugares más insólitos, como la gaveta de las medias o la de los tenedores, lo cual era bastante inconveniente. En las mañanas, al despertar, encontraba la cama llena de letras que se me habían desprendido durante la noche. Y al sacudir las sábanas, aprovechaban el impulso para irse rebotando hacia quién sabe dónde. A veces, las letras se me caían sobre el plato de sopa, y mucho más a menudo sobre la taza de café, y se quedaban ahí, flotando, formando palabras en la superficie que luego yo me tenía que tragar. Recuerdo que el amargo sabor de tener que tragarse las palabras de uno contrarrestaba con el azúcar del café.

 Y así, poco a poco -y de forma clandestina- se me fueron extraviando las letras, hasta que el balance del inventario me marcaba cifras en rojo. Fallé en darme cuenta antes, pero es que uno se ha acostumbrado a ir por la vida perdiendo cosas, ya sean grandes o pequeñas, irrelevantes o significativas, de forma accidental o también por pura negligencia. La cuestión es que uno se acostumbra. A veces muchas de esas cosas se reemplazan, y las que no, pues uno aprende a no tenerlas cerca. Y así se pasa la vida, en una repetición perpetua del mismo ciclo: Buscar, encontrar, perder. Y tristemente, se aplica para todas las cosas y para todos los casos. Claro, que a estas alturas del partido yo pensaba que ya sólo debía preocuparme por la pérdida de cabello. Pero ese es otro tema, y aunque la alopecia aún me atormenta, reconozco que experimentar la carencia de letras es algo de lo que uno difícilmente se recupera.

Para cuando decidí tomar cartas en el asunto ya era demasiado tarde. Me aconsejaron que intentara coser las letras en un papel en blanco, pero cada vez que daba una puntada con el lápiz, el grupo anterior de letras se despegaban de la hoja, y burlándose de mi empeño, se iban caminando sin despedirse. Tan ingratas. Desesperado, recurrí al apoyo tecnológico de una computadora, pero una vez plasmada las letras en el monitor, pestañeaban un par de veces antes de desaparecer para siempre convertidas en kilobytes  a recorrer libres el mundo a través del internet. 

Lo admito, me duele un poco que ya no estén. Aunque me duele mucho más darme cuenta que las letras demostraron ser más valientes de lo que yo jamás podré ser. Mira que irse de aquí tan libremente. De alguna manera, lo considero una traición. Pero por otro lado, ¿quién sabe? A lo mejor se fueron en búsqueda de quien las inspiró desde un principio. Eso a veces me sirve de consuelo.

He decidido no seguir perpetuando el ciclo. Ya no tengo energía para buscar, encontrar ni mucho menos perder nada más. Voy a esperar aquí hasta que regresen, entre rincones vacíos, ventanas abiertas y tazas de café empalagoso. Espero que vuelvan pronto, realmente las necesito.

… Tengo tantas cosas que escribirte. 

Words Take Flight.
Wired to Write.